¿Petróleo en Malvinas?

 por el Ing. Gerardo Rabinovich

 

Publicado en “Proyecto Energético” Edición N° 36 – Abril 1994

 

 

La revista Oil & Gas Journal, en su número del 17 de Enero de 1994 publicó en su sección Exploration (págs. 67 a 70), un artículo escrito por Philip C. Richards y Nigel Fannin, del British Geological Survey, Edinburgh, donde destaca en su título que en el off-shore de las Islas Malvinas habría un gran potencial de existencia de hidrocarburos.

La reciente exploración sísmica en aguas que rodean las Malvinas realizada por GecoPrakla y Spectrum alentó en forma sustancial el interés de las compañías petroleras internacionales por esta nueva área exploratoria.

Entre la segunda mitad de 1994 y principios de 1995, se prevé licitar distintos bloques exploratorios, que serán adjudicados en función de los planes de trabajo presentados. Las empresas ganadoras tendrán entre 6 y 12 meses para trabajar sobre dichos bloques incluyendo la perforación de pozos exploratorios. Todavía no se han terminado de redactar los modelos contractuales (fiscalidad, etc.) para la exploración y explotación de los yacimientos que eventualmente descubran. Las tareas exploratorias que se han realizado últimamente (sísmicas), mejoran considerablemente la información que se recopiló hacia fines de los '70 y extiende el conocimiento geológico en un radio de 380 km desde las costas de Malvinas. Las exploraciones cubren toda esa área con información en profundidades de hasta 1.000 metros de agua y la mayor parte de las mismas extrae información en profundidades inferiores a los 200 m.. Las exploraciones fueron su supervisadas por el British Geological Survey, consultores técnicos del gobierno de Malvinas.

Aproximadamente 200.000 km2 del área off-shore de Malvinas contiene importantes perspectivas de disponer de cuentas sedimentarias comparables con los yacimientos existentes en el Mar del norte pertenecientes al Reino Unido, que cubren una superficie de 160.000 km2. Malvinas puede considerarse como un área con un considerable potencial de hidrocarburos.

En todos los casos descriptos, se puede apreciar que las distintas cuencas continúan formaciones con descubrimientos ya efectuados en la Rep. Argentina en las cuencas Magallanes (yacimientos Hydra y Ara), San Julián y San Jorge.

El tema de las reservas petroleras en la Rep. Argentina y la actividad exploratoria en el país es actualmente motivo de preocupación en distintos ámbitos vinculados al sector energético. En efecto la relación Reservas/Producción que se mantuvo en aproximadamente 14 años durante los '80, ha descendido a 10 años en la presente década.

Las Autoridades nacionales deberían fijar una posición en acuerdo con los actores de la industria petrolera a fin de definir aquellas medidas de índole empresario, estratégico y diplomático que incentiven la participación de empresas nacionales en las tareas exploratorias que comenzarán a desarrollarse en muy corto plazo.

Es indudable que cualquier emprendimiento petrolero debe presentar condiciones de seguridad a las empresas intervinientes que viabilicen la explotación del recurso. Un escenario conflictivo no sería, en estas circunstancias, conveniente para ninguna de las partes, pero no sería admisible que en un eventual escenario de explotación petrolera en aguas de Malvinas estén ausentes las empresas argentinas que se dedican actualmente a esta actividad.

Es superfluo redundar en el carácter estratégico que presenta el recurso petrolero en las economías de nuestra época, y en el impacto que sobre la castigada balanza comercial del país puede significar pasar del autoabastecimiento a una posición importadora de petróleo sin haberlo previsto y tomado las medidas necesarias para atenuar sus consecuencias. Respondiendo al encabezamiento de una re- vista del Sector, en realidad, si importa importar petróleo y el país debe estar preparado para esa eventualidad.

En síntesis, este artículo nos prende una luz de alarma dado que la presencia de hidrocarburos en aguas de Malvinas no puede ser tratado ligeramente por nuestro país. El tratamiento de la nueva legislación petrolera, actualmente demorada, no debería dejar abierto este tema propiciando un profundo debate en el seno de nuestra sociedad.  

 

 

 

 

 

 

 

 Malvinas: El acuerdo petrolero

 Un tema que debe debatirse a fondo

 

Publicado en “Proyecto Energético” Edición N° 39 – Abril 1996

 

El Acuerdo suscripto por los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña ofrece serios interrogantes sobre las ventajas que habría de reportarle a nuestro país. Por ello es muy importante que el mismo seas analizado a fondo y a tiempo, para evitar consecuencias indeseadas como las de los acuerdos de pesca gestionados por la chancillería Argentina. El IAE considera que el Parlamento Nacional debe tomar cartas en el asunto antes que sea tarde. 

EI miércoles 27 de Setiembre de 1995 los Cancilleres de Argentina y del Reino Unido -Guido Di Tella y Malcolm Rifkind-, firmaron en New York la "Declaración Conjunta de Cooperación sobre actividades costa afuera en el Atlántico Sudoccidental" referidos a la exploración y explotación hidrocarburifera de las cuencas sedimentarias marinas de las Islas Malvinas.

El acuerdo fue presentado en forma previa por el presidente Menem y por la mayoría de los funcionarios oficiales que opinaron sobre el tema, como uno de los avances más significativos que hizo la Argentina en los 163 años que lleva la dispuesta por la soberanía de las islas. Recientemente, en medio de la crisis desatada con el reino Unido por la ejecución de los acuerdos pesqueros, el canciller argentino volvió a señalar lo ventajoso del acuerdo petrolero.

El análisis de lo firmado sin embargo, sugiere en principio otros comentarios que surgen de una lectura realizada con detenimiento de lo efectivamente firmado por nuestra cancillería en New York.

 

PRIMERA CUESTION:

¿QUÉ SE FIRMÓ?

Desde el punto de vista formal el Canciller firmó una "Declaración Conjunta". Aparentemente no firmó un Tratado Internacional y por lo tanto su consideración estaría, según la óptica de los funcionarios oficiales, exenta de la intervención del Congreso para su ratificación.

Este criterio es sumamente discutible en tanto y en cuanto la declaración tiene partes dispositivas concretas que implican la asunción de compromisos por parte de ambos países; por ejemplo al estilo de :"Ambas partes (los países) acordaron abstenerse de tomar acciones o imponer condiciones orientadas o tendientes a inhibir o frustrar la posibilidad de llevar a cabo actividades petroleras en las áreas". (Art. 6).

Es de hacer notar que calificados juristas y expertos en derecho internacional sostienen que lo que se firmó en New York es en realidad un Tratado Internacional que obliga a nuestro país y por lo tanto sería inevitable la ratificación del Parlamento. (*)

La "declaración" propiamente dicha consta de siete artículos y un Anexo donde se definen las coordenadas de un " Área Especial" de 21.000 km2 situada al sudoeste de las islas.

Este "Área especial" se ubica por mitades (aproximadamente 10.000 Km2 cada una) en el mar argentino y en la denominada zona de exclusión alrededor de las islas. (*)

Para ese "área especial" los gobiernos acuerdan cooperar y para tal efecto se establece una comisión conjunta integrada por delegaciones de ambas partes.

Debemos en este punto dejar en claro que el acuerdo o la "declaración conjunta" se refiere a un área que se integra desde el inicio en condiciones no igualitarias: Argentina aporta a esos 21.000 Km2, aproximadamente 10.000 km2 de su propio mar no sometido a ninguna disputa; Gran Bretaña aporta en cambio 10.000 km2 de una zona sometida desde hace 163 años a una disputa de soberanía con nuestro país. Es también oportuno dejar en claro que no se ha definido en el acuerdo ninguna otra área de cooperación sobre el mar sometido a diputa de soberanía que forma parte de la zona de exclusión alrededor de las islas extendiéndose hacia el Este y que dada su extensión constituye la zona de mayor riqueza potencial.

 

SEGUNDA CUESTION:

LA RIQUEZA POTENCIAL

EN JUEGO

El área del Atlántico Sudoccidental -como se la define en el acuerdo- involucra una muy extendida zona marítima que contiene cuencas sedimentarias de gran extensión situadas en la zona de exclusión que circunda a las islas y que se extiende hacia el este de las mismas unos 800 Km en dirección hacia las islas Georgias.

Las cuencas sedimentarias en cuestión -sobre todo las situadas al Este- tienen una gran extensión, y un gran espesor de sedimentos (más de cuatro mil metros).

Como tal es uno de los pocos territorios que permanecen vírgenes en el planeta y dada su magnitud constituye uno de los grandes campos con potencial existencia de hidrocarburos en cantidades significativas. Las cuencas se conocen por datos sísmicos y alguno que otro pozo exploratorio que permiten realizar esa afirmación genérica.

Cabe consignar que las cuencas sin excepción tienen un alto riesgo geológico debido a su desconocimiento y un alto riesgo comercial toda vez que su ubicación en zonas inhóspitas y alejadas de los centros de consumo le da esa característica. Por la tanto su exploración y eventual desarrollo requeriría importantes capitales de riesgo y una gran seguridad jurídica, la que no es propio de un territorio sometido desde siempre a una disputa de soberanía. Existe además un riesgo tecnológico toda vez que las profundidades del mar superan en muchos lugares los 2.000 metros lo que le daría al eventual petróleo descubierto una gran dificultad para ser extraído con la tecnología actualmente disponible y con los precios del petróleo actuales.

Por lo tanto lo que esta en juego es la llave política para explorar una zona de altísimo riesgo que sin embargo posee un altísimo potencial económico susceptible de contener recursos de gran magnitud y enorme valor. Gran Bretaña logró en definitiva con esta "Declaración" reducir al máximo el riesgo político de la operación habida cuenta el alto riesgo geológico y comercial de la misma. (*)

Significativamente el acuerdo que se firmó no prevé de qué forma los países (y particularmente el nuestro) recibirán las regalías de los recursos petrolíferos que se descubran en las áreas.

 

TERCERA CUESTION:

LOS KELPERS

Y SU LICITACIÓN

El 3 de Octubre próximo pasado, los kelpers licitaron bloques marítimos al norte y al sur de las islas (en tota144.000 km2). El interés de las petroleras fue grande: se presentaron 40 firmas. (*)

Resultaría lógico, que habiéndose firmado la "Declaración Conjunta" el 27 de Septiembre estas áreas que están ubicadas claramente en las zonas marítimas en disputa formaran parte de la cooperación entre nuestro país y Gran Bretaña. Pero no es así.

Siguiendo esa línea de razonamiento, resultaría lógico, por ejemplo, que si en esas áreas sometidas a disputa de soberanía se descubriera petróleo ambos países litigantes compartieran regalías, cánones, etc. Pero no es así.

La Argentina no tendrá aparentemente en ellos ninguna participación -como no la tuvo de hecho en el acto licitatorio realizado en Londres- a pesar de que afectan a aguas sujetas a disputa y sobre las que reclamamos derechos.

Llama la atención la proximidad de las fechas de ambos actos. El 27 de Setiembre: la "Declaración". El 3 de Octubre: la Licitación Unilateral de los kelpers.

Cabe sobre esto una última reflexión y es la referida a que con esta Declaración, Gran Bretaña -y los kelpers- están obteniendo precisamente el pasaporte político para el éxito de la Licitación que de otra forma hubiera sido altamente dudoso.

 

CONCLUSION:

Si bien "La Declaración" postula que lo firmado esta bajo el "paraguas" de la cuestión de la soberanía, todo indica que lo firmado no ha previsto cuestiones sustantivas que hacen a la defensa de nuestros derechos soberanos y económicos y más bien ha posibilitado a los kelpers poner en licitación una amplia zona con potencial económico que no hubiera concitado el interés inversor de no haber existido previamente el acuerdo con nuestro país.

En los hechos Gran Bretaña y los kelpers están haciendo un ejercicio de su soberanía en una zona litigiosa con el silencio de la Argentina.

Bajo esta circunstancia es previsible que si se produjeran descubrimientos ello no haría más que fortalecer la presencia de Gran Bretaña en las Islas. Nuestro país podría convertirse en un mero espectador de la puesta en producción de una gran riqueza.

Es necesario entonces que el Congreso Nacional examine minuciosamente el texto del acuerdo y analice sus implicancias futuras. Antes de que sea tarde.

 

Comisión Directiva IAE

 

(*) A disposición de los interesados en la sede del IAE:

-Texto completo Declaración conjunta.

-Declaraciones unilaterales de Argentina y Gran Bretaña.

-Mapas de referencia e informes geológicos.

-Referencias jurídicas y doctrinarias.

-Licitación unilateral de octubre de 1995.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Gobierno carece de política para Malvinas
Un severo análisis dobre el acuerdo petrolero

 

Publicado en “Proyecto Energético” Edición N° 40 – Julio 1996

 

En la presente nota el Dr. Raúl F. M. Alconada Sempé, ex Vice Canciller de la Nación y Asesor de la Presidencia del Bloque de Diputados Nacionales de la UCR, analiza la política para Malvinas del Gobierno Nacional. En ese contexto, el autor explica las características de la inconveniente Declaración Conjunta argentino-chilena del 27 de septiembre de 1995, referida a la exploración y explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur. Y pone énfasis en la obligación constitucional de dar a dicha declaración el carácter de Tratado Internacional que debe ser enviado para su tratamiento al Congreso de la Nación.

 Durante su carrera política, y mucho más en los últimos meses de la campaña electoral que lo llevó a la Presidencia de la Nación, el Dr. Menem proclamó la necesidad de recuperar las islas Malvinas, destacó la urgencia de hacerlo e incluso invocó la posibilidad de tener que recurrir a nuevos derramamientos de sangre para alcanzarlo. Pero al llegar al gobierno, toda su política sufrió una suerte de metamorfosis; la "revolución productiva" y el "salariazo" los cambió por Bunge y Born y por Alzogaray; su "antimilitarismo" por el indulto a los Comandantes; su "federalismo" lo cambió por el "centralismo autoritario"; su "republicanismo" se convirtió en sometimiento del Poder Judicial, con una Corte adicta, y en la marginación del Congreso de la Nación, mediante los "decretos leyes".

En política exterior la transformación no fue menor: cambió su "anti imperialismo yankee" por las "relaciones carnales"; del reclamo airado formulado en abril de 1986 de "ruptura inmediata de relaciones diplomáticas" con los Estados Unidos, ante la agresión sufrida por Libia, se pasó al "alineamiento automático", llegando a justificar incluso la invasión a Panamá y el hostigamiento a Cuba; así como en la rápita huida del Movimiento de Países No Alineados se dejaron olvidada, y no volvieron por ella, la vieja bandera del General Perón de la "tercera posición". En Malvinas, específicamente, no fue muy distinto.

¿ Qué pasaba en el Tema Malvinas en 1989? A pesar de la simpatía que despertó en la comunidad internacional la recuperación de la democracia argentina en 1983, el gobierno conservador británico mantuvo la intransigencia -en parte responsable de la guerra de 1982-, y se negó a iniciar conversaciones directas, sino excluíamos el tema de la soberanía, mientras se avanzaba paso a paso en la negociación de los temas concretos: comercio, finanzas, pesca, petróleo.

Obviamente resultaba una condición inaceptable para la Argentina ya que el tema de las Malvinas, por razones históricas, jurídicas, y hasta afectivas, por su importancia y por su trascendencia, necesariamente debía estar en la agenda de cualquier reunión o relación que pudiera realizarse o establecerse.

El gobierno del Presidente Alfonsín no concedió la pretensión ilegítima británica, expresando la posición sostenido por la casi totalidad de la sociedad argentina, incluyendo obviamente al peronismo. Este partido, incluso, pedía una mayor "malvinización" de la política exterior. 

Fue así que durante más de cinco años y medio, resultó imposible  poder establecer relaciones diplomáticas con Londres, hasta que llegó la administración Menem. y todo cambió; pero todo cambió por parte de la Argentina, ya que la posición británica se mantuvo inalterable.

El Dr. Cavallo, primero como Canciller y luego como Ministro de Economía, consideró desde un principio, y lo mantiene a pesar de las internas oficiales, que todas las políticas del Estado deben subordinarse  a la estrategia de la economía.

Para la continuidad, y profundización del modelo económico del actual gobierno, es necesario tener una excelente relación primero con los Estados Unidos, y segundo, con la Comunidad Europea. Hay que ofrecerles, tanto a gobiernos como  empresas, más ventajas que las que puedan encontrar en otros mercados, sean tradicionales como emergentes.

No es un capricho que cada vez que se puso en dudas la vigencia, y a supervivencia política, del Ministro y de su modelo, se haya recurrido al exterior para obtener la "ratificación del rumbo", y sea el factor externo el determinante para impedir que la "interna menemista" volteé al Ministro.

La política exterior se dirigió entonces a remover y despejar toda sospecha, de que la Argentina pudiere "intentar" resistir o preservar algún interés nacional que no fuere exclusivamente la construcción de una economía de "mercado libre".

La Comunidad Europea es Importante, y el Reino Unido también es importante como país individualmente considerado y como miembro de dicha Comunidad. ¿Que podía "ofrecérsele" para darle confianza a los gobernantes y a los inversores británicos; para que el "Bank of England" resultara un acreedor con simpatías hacia el Ministro Cavallo?

Se ofreció la "política de Malvinas". Nunca más tuvimos una política para intentar recuperar el ejercicio de la soberanía sobre las islas Malvinas.

Se restablecieron las relaciones diplomáticas y se iniciaron una serie de negociaciones "paso a paso" bajo a fórmula del "paraguas de soberanía". De este modo, se dijo, si bien no se "incluía" el tema de la soberanía, tampoco se lo "excluía" y se podía avanzar en otros campos sin dañar, teóricamente, la posición argentina.

Desde un principio señalamos el peligro para la posición argentina que podía tener el aceptar la propuesta Británica de avanzar "Step to step", pero se nos contestaba que por el contrario, una vez que hubiéramos “arreglado" los temas "concretos" no iban a existir motivos razonables para que los británicos no se sentaran a conversar sobre soberanía.

Pero lamentablemente teníamos razón, la política ejecutada estaba equivocada. Una vez que se arregló "step to step" todo aquello que le interesaba al Reino Unido, y tras cinco años de silencio, sin un reclamo de negociaciones obre la soberanía, el gobierno de Londres consideró que habíamos admitido "de hecho" el "drop the claim" que nos aconsejaban, y comenzaron a actuar unilateralmente, como si la disputa no existiera.

En este contexto fue que se negoció el tema de la exploración y explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur, y este fue el marco en que se firmó la Declaración Conjunta del 27 de septiembre de 1995 en Nueva York.

El gobierno argentino ya no pudo disimular mas el fracaso de su política de “seducción” o de “acercamiento a los isleños”. Ya había quedado descartada la posibilidad de lograr la “concesión graciosa” del Reino Unido para comenzar negociaciones sobre soberanía; mucho mas lejos había quedado la posibilidad de poder imponer esas negociaciones.

El gobierno argentino paso de anunciar la recuperación de la soberanía para antes del Año 2000, a enfrentar el llamado unilateral a licitaciones internacionales para explorar y explotar nuestro petróleo, en nuestra Zona Económica Exclusiva, por parte del gobierno británico de las islas Malvinas.

La administración Menem quedó frente al siguiente dilema: a) no hacer nada y esperar que la licitación sea un fracaso por falta de interes de los posibles inversores. Esto despejaría el futuro pues los isleños se convencerían que nada pueden hacer sin una buena relación con Buenos Aires. b) En cambio, si la licitación es un éxito, tendríamos que confrontar con el gobierno británico y con los inversores extranjeros para defender lo que nos corresponde por historia y por derecho, en contra de la filosofía del Ministerio de Economía, y del Canciller.

Hubiera correspondido rechazar las pretensión británica y advertirle a todos los posibles inversores de su ilegitimidad y que la Argentina no reconocería derechos que no fueran otorgados exclusivamente por la Argentina, por el Poder Ejecutivo con la aprobación del Congreso Nacional (Proyecto de ley del Senador Eduardo Menem). Esta actitud, al agregarle inseguridad jurídica a una inversión ya bastante insegura desde el punto de vista geológico, tecnológico y comercial; hubiera podido significar una dificultad real para los propósitos del Reino Unido. Pero también, se debe haber analizado inconveniencia, para Economía y para el Presidente, de esta actitud: obviamente, el posible enojo del “Bank of England” y la postergación de la visita presidencial a Londres. Economía ganó una vez más, y todo se subordino a las subordinación.

Esta es la verdad de porque se llego a donde  estamos, porque “se tuvo” que firmar la declaración conjunta y porque debemos cambiar urgentemente nuestra política en Malvinas, o mejor dicho, comenzar a tener una política para recuperar la soberanía  Argentina sobre las islas Malvinas.

Nadie puede negar la importancia de tener una política económica, pero ésta nunca puede condicionar las demás “Política de Estado”, como son las consolidación de la democracia y del sistema republicano, la educación, la salud, la justicia independiente, la defensa, y una política exterior independiente, y muy especialmente, preservar la “integridad territorial”.

El Poder Ejecutivo Nacional tiene la obligación de enviar la Declaración Conjunta firmada con el Reino Unido al Congreso de la Nación porque se trata, sin prejuicio de la denominación particular que le hubieran podido dar las Partes, de un Tratado Internacional, conforme a lo establecido en la Constitución Nacional – Articulo 75 inciso 22 – y en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados – Articulo 2, inciso 1 -.

El Congreso de la Nación debe rechazar la declaración conjunta del 27 de septiembre de 1995, por comprometer internacionalmente recursos que le pertenecen en exclusividad a la Argentina y por abrirle la posibilidad al Reino Unido de continuar y/o consolidar su ocupación ilegal.

El gobierno nacional debe retomar la política tradicional en materia de Malvinas:sostener el reclamo en las Naciones Unidas, en todos sus órganos e instancias, en la O.E.A y en todos los foros internacionales, recreando y mejorando las relaciones con las demás naciones del mundo, grandes y pequeñas. Se debe reclamar al Reino Unido el cumplimiento de las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, e impulsar el inicio de negociaciones directas que “incluyan” el tema soberanía.

En pocas palabras, se debe tener una política de estado para recuperar la soberanía Argentina en las islas Malvinas.

 

 

 

 

 


 

 

 

Política exterior en Malvinas

por el Diputado Nacional Marcelo Stubrin

 

Publicado en “Proyecto Energético” Edición N° 42 – Mayo 1997

 

La política exterior argentina debe servir como una herramienta para afianzar nuestra fuerza moral en el concierto de las naciones, abogar por el respeto al derecho internacional, a los derechos humanos y democráticos, sosteniéndolos como valores universales que deben ser defendidos aún en la diversidad cultural. Debe servir, también, para aumentar las posibilidades de nuestro comercio exterior, generando una estrategia de estado que asegure el éxito y el desarrollo de la industria nacional, participando activamente en el proceso económico internacional.

 

Cierto  es que hacia los finales del siglo XX la homogenización del derecho interno  de los países que integran la  comunidad  internacional, la  culminación  de un mundo bipolar y el crecimiento vertiginoso del comercio internacional, unido a la internacionalización de los medios de comunicación, han provocado una globalización de fenómenos políticos, económicos, sociales y culturales dando lugar a una perspectiva de  interdependencia y un fuerte protagonismo de los bloques económicos regionales.

 La inserción en este mundo competitivo y complejo, puede darse en la sumisión a los objetivos e intereses de países o corporaciones multinacionales más fuertes o bien manteniendo nuestra independiente de  criterios, definiendo nuestros propios objetivos e intereses nacionales.

 

La falta de vocación del gobierno en defender el interés nacional, no es solamente en los términos de la relación  bilateral con los Estados Unidos, sino que se extiende a las relaciones en el MERCOSUR, a la política de recuperación de las Islas Malvinas, y a la solución de los últimos problemas limítrofes con la hermana República de Chile.

 

Para muestra basta un botón, consideremos por ejemplo la cuenca petrolera de Malvinas.

 

En 1991 Gran Bretaña autorizó una ley del Consejo de Malvinas para llamar a la prospección petrolera: era el primer paso en la búsqueda de hidrocarburos. Como réplica el gobierno  argentino promulgó  la ley 23.968 de líneas de base  que fija los  espacios marítimos argentinos y que incluye a las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur.  Además lanzó en 1992 el plan petrolero denominado “Plan Argentina” (decreto 2178/92), que  incluía seis zonas que se encuentran en lo que se denomina área gris, dónde se superpone las 200 millas medidas desde el continente argentino  con las 200 millas tomadas desde las Malvinas. Ante una solicitud del gobierno británico,  el Canciller Guido Di Tella hizo retirar esas seis zonas de la licitación.

Finalmente el 27 de setiembre de 1995 los cancilleres de la Argentina y el Reino Unido  firman en Nueva  York la “Declaración Conjunta de Cooperación Sobre Actividades  Costa Afuera en el Atlántico  Sudoccidental”,  cuya validez cuestionamos, por estar viciado en su  consentimiento de no mediar la aprobación parlamentaria correspondiente  de acuerdo  con el art. 75 inc.22 de nuestra Constitución Nacional, siendo nula sus consecuencias jurídicas de acuerdo a la Convención de Viena.

El 3 de octubre de 1995 los Kelpers llamaron a licitación  para la exploración y explotación  de hidrocarburos en aguas adyacentes a las islas Malvinas (en total 44.000 Km2 ). El interés de  las petroleras fue grande: se presentaron 40 firmas.

 

Parecía lógico que, habiéndose firmado la declaración conjunta el 27  de setiembre, estas áreas que están  claramente en las zonas marítimas en disputa deberían formar parte de la cooperación entre nuestro país y Gran Bretaña. No fue así.

 

Siguiendo esta línea de razonamiento, por ejemplo, si en esas áreas sometidas a disputa de soberanía se  descubriera petróleo ambos países ligantes deberían compartir regalías, cánones, etc.

 

La Argentina no tendrá aparentemente en ellos ninguna participación,  como no la tuvo de hecho en el llamado a licitación y adjudicación realizados  en Londres, a pesar  de que se trata de aguas en disputa y sobre las que reclamamos derechos.

 

Bajo estas circusntacias es previsible que si se produjeran descubrimientos de petróleo ello  no haría mas que fortalecer la presencia de Gran Bretaña en las islas.

 

Cuando se discute la posibilidad de conceder licencias para explorar y explotar  hidrocarburos lo que  interesa no es quien puede llevarse beneficios económicos, sino quien tiene efectivamente los derechos soberanos para concederlas, y como consecuencia el derecho al usufructo de los recursos, de manera exclusiva.

 

En efecto los procedentes jurídicos que existan pueden debilitar o fortalecer la posición argentina en la zona.

 

En consecuencia, debemos  observar que el ejercicio de soberanía debe ejercerse tanto en el territorio como en el Mar Territorial, la denominada Zona Contigua, en la Zona Económica Exclusiva y en la Plataforma Continental mas allá se su ocupación real o ficticia, de acuerdo a los Arts. 3,33,56,57,76,77 y 81 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho en el Mar, pero las fuentes de derechos es el territorio.

Nótese que en dicha Convención en su Art. 1 dice: “El Estado ribereño tendrá el derecho exclusivo a autorizar y regular las perforaciones que con cualquier fin se realicen en la plataforma continental (200 millas marinas, contadas desde la línea de base – Art. 76-)”. Es decir, que el renunciamiento o concesión  que se haga en las Islas Malvinas, Georgias y  Sandwichs del Sur y su  mar adyacente puede interpretarse como un reconocimiento de estado ribereño, más allá del paraguas de soberanía.

Las interpretaciones que puedan hacerse dependerán de aspectos jurídicos interdependientes que puedan actuar en la zona de disputa.

A) Declaración Conjunta de Cooperación sobre Actividades sobre Actividades Costa Afuera en el Atlántico Sudoccidental y Legislación Proyectada como consecuencia de la misma.

La Declaración consta de 7 artículos y un anexo, donde se definen las coordenadas de un “Área Especial” de 21.000 km2 de Mar Argentino y 10.500 kmen la denominada Zona de Exclusión alrededor de las Islas.

Para ese “Área Especial” los Gobiernos acuerdan cooperar, y para tal efecto se establece una Comisión Conjunta integrada por delegaciones de ambas partes.

Es oportuno dejar en claro que no se ha definido en el acuerdo ningún otro área de cooperación sobre el mar sometido a disputa de soberanía, área que abarca una superficie de 150.000 km2.

A-1) Zona Especial de Cooperación

Se integra desde el inicio en condiciones no igualitarias. El aporte argentino es de una superficie de 10.000 km2 de aguas que jamás han estado en disputa; en cambio el “Aporte Británico” seria de una superficie similar, que si están en disputa. Por lo tanto se trata de dos áreas de distinta naturaleza jurídica. En el derecho privado y en el derecho público, en el derecho romano, en el common law, en el derecho interno y en el derecho internacional, los bienes con títulos perfectos valen siempre mas que los bienes con títulos en disputa.

En la opinión del Embajador Lucio García del Solar, antes de la firma de la declaración “Este es un tema delicado, confiamos en que de firmarse algún acuerdo, sea por lo menos equilibrado en sus efectos, de lo contrario podría desbordar por razones políticas los limites del paraguas de soberanía” (Lucio García del Solar, conferencia en el CARI)

Concluimos dejando claro que en doctrina la formula del “Paraguas de Soberanía” solo es valida mientras el acuerdo alcanzado sea equilibrado en sus efectos, y no se hagan reconocimientos expresos, ni implícitos de algún derecho de la contraparte.

A-2) Comisión Bilateral

Tendría como únicas atribuciones y exclusivamente en el “área Especial”, el monitoreo sobre la actividad que distintas empresas podrían estar desarrollando en materia de explotación y exploración de hidrocarburos, la recopilación de información sobre dichas actividades y por último la supervisión ecológica, es decir una suerte de control del medio ambiente.

Este tipo de facultades se atribuyen a comisiones similares en otras regiones entre estados con costas enfrentadas, y donde cada uno ejerce su jurisdicción, independientemente de que los demás estados ribereños participen de tal monitoreo. Ello refuerza el criterio de acuerdo interino de administración de recursos ubicados en un área sujeta de delimitación.

B) Acciones Unilaterales de las Partes

El limitado Alcance del único acuerdo con contenido legal y efectos jurídicos (el que suscribieron ambos Cancilleres), se ve reforzado por el hecho de que las autoridades de las islas licitaran unilateralmente áreas que, solo en el caso de que las islas fueran una entidad política distinta, estarían claramente fuera del alcance de la jurisdicción Argentina.

Las autoridades británicas han confirmado, a través de la prensa, que solo las autoridades de las islas otorgarán licencias en tales aguas, negando cualquier participación argentina al respecto.

Según surge de la prensa, en esas áreas donde el consejo de las islas llamaría unilateralmente a licitación cobrando un canos del %9 de las empresas participantes, la Argentina (sin acuerdo formal alguno de las islas o del Reino Unido) indicaría a dichas empresas que deberían pagar a nuestro país un canon del %3, a fin de poder a los servicios del territorio continental argentino y para evitar ser objeto de sanciones ante tribunales, o quedar bloqueadas para poder operar en nuestro país.

Sin embargo, la inexistencia de compromiso legal –tanto de las autoridades de Malvinas, como del Gobierno Británico- no comprometen en absoluto su posición respecto del ejercicio de soberanía.

Al contrario, pareciera que nuestro país acepta el ejercicio ultimo de jurisdicción isleña, que consiste en disponer de sus recursos naturales no renovables contra un pago optativo por empresas de un canon por acceso a servicios en el continente. No será fácil alegar, por la parte británica, que este pago no implica en modo alguno vinculo de nuestro país con las aguas objeto de la licitación, tanto porque no habría instrumento legal que así lo indique, cuanto porque las empresas se limitan a comprar un servicio (acceso al continente).

Como queda dicho ut-supra, si el acuerdo que firman Di tella y Rifkind cubre solo las áreas de cooperación en el limite eventual de ambas jurisdicciones y nuestra participación en aguas distintas de esa, específicamente al este o sur, mas allá de las 200 millas del territorio continental argentino, tiene como único fundamento legal una declaración unilateral del Gobierno Argentino, y la aceptación de las empresas que quieran abonarlo, se reforzaría el criterio de que lo único con valor en derecho internacional es el entendimiento interino de cooperación en un área sujeta de delimitación futura (los 21.000 km2 ).

 

 

 

 

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Los Hidrocaruros en la cuenca de Malvinas y la Soberanía Nacional.

Declaración de la Alianza

 

Publicado en  “Proyecto Energético” Edición N° 46 – Agosto 1998

 

El pasado 10 de junio con las firmas de los integrantes de su conducción política, Raúl Alfonsin, Carlos Alvarez, Fernando  De la Rúa, Graciela Fernández Meijide y Rodolfo Terragno, la Alianza emitió una contundente declaración sobre la explotación del petróleo en Malvinas, que Proyecto Energético reproduce en estas páginas

 “La opinión pública ha tomado conocimiento durante los últimos meses a través de cables procedentes  de Londres y de las propias islas Malvinas de la existencia de  una intensa actividad  de exploración hidricarburifera en el mar que rodea a las Islas Malvinas y que pertenecen a la zona económica exclusiva Argentina.

 Las noticias indican que las  compañías convocadas por el gobierno de las islas  con el aval  del Reino Unido mediante una  Licitación Internacional el 3/10/95 para la exploración a riesgo y posterior explotación de hidrocarburos,  están desarrollando en los bloques marinos ubicados al norte  y al surdoeste de las islas, una intensa actividad consistente en la ejecución de líneas sísmicas.  Algunos de los consorcios ya han iniciado la etapa de perforación de pozos exploratorios confirmando la presencia de petróleo.

La fuerte actividad petrolera en el mar  que rodea a las islas se ha  venido desarrollando, inexplicablemente, sin que el Gobierno Nacional haya adoptado una posición energética en defensa de una zona económica exclusiva cuya explotación le pertenece, haciendo el correspondiente reclamo ante el Gobierno Británico y los organismos internacionales pertinentes, advirtiendo claramente a las empresas intervienientes, que en dicho espacio marítimo rige la Ley de Hidrocarburos argentina N° 17319 y que en consecuencia la Argentina considera los permisos, concesiones u otra forma de explotación que no se ajusten  a sus disposiciones como nulas.

 Esta inacción gubernamental puede tener graves consecuencias. En primer lugar porque priva a nuestro país  de la percepción de importantísimas sumas en concepto de regalías e impuestos, cuya  magnitud se debe medir en decenas de miles de millones de solares ,  que las empresas  deberán  pagar  en caso de descubrirse  hidrocarburos en un área en que  los informes geológicos indican  que  podría contenerlos en cantidad.

 Pero asimismo es también  grave pues con el silencio  alienta erróneamente a las empresas a continuar  con las inversiones de riesgo haciéndoles creer en una seguridad jurídica que no existe ni puede existir en dicha zona hasta tanto el problema de la soberanía de las islas definitivamente resuelto

 Ante esta situación la ALIANZA pone en conocimiento de la opinión publica la gravedad del problema y al mismo tiempo  hace saber que no  reconoce  ni reconocerán derechos sobre la explotación de hidrocarburos ni en el territorio nacional, ni en su zona económica exclusiva que no se encuadren en nuestra legislación.

 Al mismo tiempo informa que desconoce y desconocerá los efectos de la DECLARACIÓN CONJUNTA PARA LA COOPERACIÓN SOBRE ACTIVIDADES COSTA AFUERA EN EL ATLÁNTICO SUDOCCIDENTE FIRMADA POR LOS CANCILLERES DEL REINO UNIDO Y ARGENTINA EL 27/9/95 en Nueva York en todo y cuanto las actividades en zonas sometidas a disputa de soberanía  no se  desarrollen e conformidad con la legislación vigente en nuestro país”. 

 

 

 

 

  

 

 

Nueva política sobre las Islas Malvinas 

.Negociaciones sobre la exploración y explotación de hidrocarburos

 Definiciones de la Cancillería

 

Publicado en “Proyecto Energético” Edición N° 52 – Julio/Agosto 2000

 

En nuestra edición nº 46 (Agosto de 1998), publicamos la declaración de la conducción política de la ALIANZA, mediante la cual se alertó a la opinión pública sobre la grave situación creada por la existencia de una intensa actividad de exploración hidrocarburífera en el mar que rodea las Islas Malvinas, a través de una licitación internacional convocada por el gobierno de las islas, con el aval del Reino Unido. Asimismo, se informó que no se reconocen, ni se reconocerán derechos sobre la explotación de hidrocarburos ni en el territorio nacional, ni en su zona económica exclusiva que no se encuadren en la legislación Argentina. En ese marco, el Presidente De la Rúa y el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto Dr. Adalberto Rodríguez Giavarini han definido una nueva política sobre la cuestión de las Islas Malvinas, dejando de lado la denominada "política de seducción" desarrollada por el gobierno anterior.

 Consideramos de interés para nuestros lectores, difundir documentos que contienen las citadas definiciones políticas de la Cancillería Argentina y una reseña del tratamiento del tema Hidrocarburos desde 1995 a la actualidad los cuales nos han sido aportados muy gentilmente, por la Embajadora Susana Ruiz Cerrutti, Representante Especial para Asuntos del Atlántico Sur.

Extracto del discurso del Sr. Ministro de Relaciones Exteriores. Comercio Internacional y Culto Dr. Adalberto Rodríguez Giavarini en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) el 30 de Mayo de 2000.

Por ser un objetivo de rango constitucional, el Gobierno Nacional encuadra su política respecto de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes en un esfuerzo sostenido para recuperar el ejercicio de la soberanía sobre esos territorios respetando el modo de vida de sus habitantes.

He aludido antes a la disposición constitucional sobre la cuestión de las Islas Malvinas; ésta establece el objetivo superior que, por la voluntad del pueblo argentino representado en su máximo nivel, constituye la Política aplicada por el Gobierno Nacional.

El consenso de las diversas expresiones de la sociedad entorno a ese objetivo permite desvincular su tratamiento de las alternativas coyunturales de nuestra política interna, dando así paso a un esfuerzo perseverante e idóneo, que estamos desarrollando con la seriedad y la discreción requeridas por una controversia de esta naturaleza.

Al mismo tiempo creemos que es útil fomentar en la medida posible y en manera articulada con el diálogo entre la Argentina y el Reino Unido el conocimiento recíproco entre quienes habitamos el territorio continental y los isleños, para recrear una convivencia respetuosa de los intereses de todos. Esto no obsta para que, sin alterar aquellos entendimientos provisorios que sean mutuamente provechosos, debamos en cada caso objetar en las formas previstas por el derecho internacional la utilización unilateral de los recursos económicos del área marítima disputada.

Nuestro gobierno nuestro país está dispuesto a reanudar las negociaciones bilaterales con Londres sobre la disputa de soberanía en la manera indicada por las sucesivas resoluciones de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados Americanos.

Desde 1965, estas recomendaciones de la comunidad internacional han marcado el método de solución de la controversia, conciliando el respeto a la integridad territorial Argentina con el reconocimiento de los intereses de los isleños, principios que la Asamblea General del organismo mundial reafirmó categóricamente en 1985 al descartar la aplicabilidad de la autodeterminación para este caso colonial.

Por otra parte, la reafirmación de nuestros derechos y la salvaguardia apropiada de nuestra posición no impiden que, simultáneamente, estemos desarrollando excelentes relaciones con el Reino Unido en todos los campos. La gama de valores e interés que nuestros dos Gobiernos comparten en diversos temas políticos y económicos esta siendo creativamente articulada mediante una amplia agenda bilateral que concita la participación de varias carteras ministeriales y amplios segmentos de la sociedad civil.

Esta relación nos brinda una estructura de diálogo orientada hacia la superación de todos los desencuentros. Argentinos y británicos debemos trabajar juntos para que las secuelas del siglo XIX den paso a una nueva historia entre nuestros pueblos.

 SITUACION DEL TRATAMIENTO DEL TEMA HIDROCARBUROS

 Hace cinco años, el 27 de septiembre de 1995, se firmó la Declaración conjunta sobre actividades costa afuera en el Atlántico Sudoccidental que establece el acuerdo de los Gobiernos argentino y británico de cooperar para promover actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en el área marítima en controversia circundante a las islas Malvinas. A ese efecto se creó la Comisión de Hidrocarburos, que acaba de celebrar su 8° reunión, en Londres, del 25 al 27 de julio de 2000.

Desde el momento de la firma de la Declaración Conjunta se han producido una serie de conductas contradictorias que se manifestaron a partir de las declaraciones unilaterales que acompañaron ese instrumento. El Reino Unido en la suya pretendió amparar, bajo el alcance de la Declaración Conjunta, un llamado a la licitación unilateral en las áreas marítimas circundante a las islas Malvínas, mientras que la Argentina rechazó esta interpretación y negó que el entendimiento implicara o pudiera interpretarse con ese sentido. A pesar de ello, el Reino Unido anunció inmediatamente después de la firma de la Declaración Conjunta, el 3 de octubre de 1995, la apertura de una licitación para licencias de exploración y explotación en aguas circundantes al Norte y Sudeste de las Islas Malvinas, que la Argentina rechazó y protestó el 5 de octubre de 1995. Ante la continuación del accionar británico, cuando se produce el inicio de trabajos de perforación, en las áreas adjudicadas al Norte de las islas, la Argentina protestó el 30 de abril de 1998, rechazando y desconociendo esas acciones unilaterales.

Pese a las protestas argentinas, las actividades unilaterales británicas continuaron y nuestro país siguió trabajando en la Comisión de Hidrocarburos durante cinco años, tratando de desarrollar, sin éxito, las actividades de cooperación previstas en la Declaración Conjunta.

 Ante nuevos anuncios de acciones unilaterales en la materia, provenientes de la islas Malvinas, a partir de principios del corriente año, el Gobierno argentino sostuvo ante la contraparte británica, en reuniones de alto nivel celebradas en febrero y abril de 2000, que estaba dispuesto a seguir trabando en la Comisión de Hidrocarburos en la búsqueda de fórmulas de cooperación (es decir, las actividades conjuntas) para la exploración y explotación de esos recursos en el área de la controversia de soberanía y jurisdicción, pero que no aceptaba acción unilateral británica alguna en esa misma área por considerar la incompatible con lo acordado en la Declaración Conjunta.

En una tercera reunión de alto nivel, celebrada en junio 2000, se acordó convocar a una nueva reunión de la Comisión de Hidrocarburos, anunciando el Gobierno argentino que plantearía formalmente su posición en esa ocasión. La 8° reunión de la Comisión de Hidrocarburos se celebró en Londres del 25 al 27 de julio pasado y en ella la delegación Argentina hizo el planteo formal de su interpretación de la Declaración Conjunta así como de nuestra voluntad de cooperación. La Delegación británica, por su parte, mantuvo la misma posición expuesta en su primera declaración unilateral de 1995, motivo por el cual ambas Partes dejaron constancia en el Comunicado de Prensa Conjunto, publicado al finalizar la reunión, de la existencia de interpretaciones divergentes sobre algunos aspectos de la Declaración Conjunta de 1995 relativos a la cooperación en áreas marítimas del Atlántico Sudoccidental sujetas a disputa de soberanía y jurisdicción. Por esta razón, "ambas delegaciones acordaron continuar reflexionando sobre este tema y sobre la mejor forma en que una futura cooperación pudiera ser llevada a cabo. Acordaron también retornar la consideración de estos asuntos en una próxima reunión".

 COMISION DE HIDROCARBUROS DEL ATLANTICO SUDOCCIDENTAL, OCTAVA REUNION, LONDRES, 27 DE JULIO DE 2000.

 COMUNICADO DE PRENSA CONJUNTO

 

1.        La octava reunión de la Comisión de Hidrocarburos del Atlántico Sudoccidnetal tuvo lugar en Londres el 27 de julio de 2000. La delegación Argentina estuvo presidida por el Embajador Horacio Adolfo Basabe, Director General de la Consejería Legal del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; y la delegación británica por el Sr. Richard Wikinson, Director para las Américas del Ministerio de Relaciones Exteriores Británico. Los días 25 y 26 se celebró una reunión del Subcomité para el Área de Cooperación Especial.

2.        Las delegaciones Argentina y británica acordaron que se aplica a la reunión y sus consecuencias la fórmula de soberanía sobre las Islas malvinas, Georgias del sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes contenida en el párrafo 1 de la Declaración Conjunta del 27 de septiembre de 1995.

3.        La Comisión conjunta analizó el trabajo de su Subcomité que tiene a su cargo las múltiples cuestiones relacionadas con un llamado a licitación en el Área de Cooperación Especial. La Comisión Conjunta concorde en que era necesario realizar trabajos adicionales sobre el sistema de calificación de empresas, higiene y seguridad laboral, la armonización de los pliegos de condiciones, el trabajo medioambiental futuro e impuestos.

4.        La Comisión Conjunta analizó temas relativos a la protección del medio ambiente marino ya la realización de proyectos de investigación científica conjunta en el Atlántico Sudoccidental.

5.        La Comisión Conjunta consideró la cooperación para la promoción de la exploración y explotación de hidrocarburos en áreas marítimas del Atlántico Sudoccidental sujetas a una disputa de soberanía y jurisdicción y la existencia de interpretaciones divergentes en relación con algunos aspectos de la Delegación Con- junta de 1995. Ambas delegaciones acordaron continuar reflexionando sobre este tema y sobre la mejor forma en que una futura cooperación pudiera ser llevada a cabo. Acordaron también retomar la consideración de estos asuntos en una próxima reunión.