Creemos que la política energética debe priorizar cinco objetivos de largo plazo: 

Materializar la transición energética hacia una matriz energética diversificada que en 2050  cumpla con los compromisos asumidos por Argentina con la comunidad internacional; 

Proveer a los consumidores energía de costo competitivo 

Asegurar el suministro y el acceso a la energía a sectores vulnerables, 

Asegurar que las inversiones públicas cuenten con los estudios que confirmen su factibilidad integral; 

Garantizar la seguridad y confiabilidad del suministro de energía.