MIENTRAS EL MUNDO ACELERA EN SU CAMINO POR ABANDONAR LOS COMBUSTIBLES FÓSILES, ARGENTINA SIGUE COMO SI NADA, SUBSIDIANDO E INCENTIVANDO EL USO DE GAS, PETRÓLEO Y EL PEOR DE TODOS: CARBÓN.
Existe en el mundo un consenso amplio, fundado en sólidas bases científicas, sobre la relación de causalidad entre el incremento de las emisiones de dióxido de carbono ($CO_2$), su mayor concentración en la atmósfera y el aumento de la temperatura media observado en los últimos 150 años.
Durante siglos, la concentración de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero (GEI) se mantuvo en torno a las 280 partículas por millón (ppm), pero a partir de la revolución industrial creció sistemáticamente hasta superar en la actualidad los 400 ppm.
Cerca de tres cuartos de las emisiones de $CO_2$ del mundo son explicadas por la energía. El consumo masivo de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas) está detrás de este efecto. Por su impacto, el carbón es el combustible más contaminante y el que primero debe ser reemplazado. De mantenerse las tendencias actuales, los riesgos incluyen: desertificación, tormentas más fuertes, inundaciones, incendios y aumento del nivel del mar.
Cero Emisiones en 2050
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) plantea que para limitar el calentamiento a $1,5 \text{°C}$, se debe alcanzar la meta de cero emisiones netas en 2050. Esto implica:
- Eliminación de la generación térmica a carbón.
- Límites a las ventas de automóviles con motores tradicionales.
- Crecimiento de renovables (eólica y fotovoltaica) del 29% al 88% para 2050.
- Contracción del consumo mundial de petróleo (75%) y gas natural (55%).
El mundo se mueve
- Europa: Con el plan Fit for 55, apunta a reducir emisiones en un 55% para 2030. Incluye impuestos al carbono y aranceles a productos de países sin protección ambiental.
- China: Responsable del 31% de las emisiones, puso en marcha un sistema de cap & trade de carbono.
- Estados Unidos: El presidente Biden busca que para 2030 la mitad de los autos 0 km vendidos sean libres de emisiones.
Argentina, ¿mirando otro canal?
Pese al impacto global, la política energética argentina parece ajena a la transición. Aunque se comprometieron metas para 2030, no hay una estrategia clara.
Contradicciones locales:
- Ley de Zonas Frías: Fomenta el consumo hogareño de gas (fósil) mediante subsidios, en lugar de incentivar la electrificación.
- Biocombustibles: La nueva ley redujo el corte obligatorio de biodiesel, priorizando disputas políticas sobre la estrategia ambiental.
- Ley de Hidrocarburos: Los borradores no incluyen capítulos dedicados a la transición energética.
- Río Turbio: Se siguen inyectando fondos públicos para construir una central térmica a carbón mientras el mundo cierra este tipo de plantas.
En el corto plazo, Argentina enfrenta fuertes desequilibrios agravados por una política tarifaria que aleja los precios de los costos. Entrar en sintonía con la transición global es necesario para evitar futuras restricciones comerciales y dificultades de financiamiento.